Lucca: tras las huellas de un imperio

Junto con San Gimignano y Siena, Lucca es una de las ciudades encantadoras toscanas a las que hay que ir una vez en la vida. Cerca de Florencia, pequeña y acogedora, supone una excursión magnífica para un día y así descubrir un aperitivo de lo que esta región italiana tiene para ofrecer. ¿Estáis listos? Comenzamos con Lucca: tras las huellas de un imperio.

Lucca es posiblemente una de las ciudades más bonitas de todo el territorio toscano. Llena de obras de arte de primer nivel, vivaz y alegre, acogedora y bien comunicada, Lucca nunca ha pasado desapercibida para muchos viajeros. Es la ciudad perfecta para visitar un día o incluso un fin de semana porque su oferta cultural es lo bastante amplia como para no tener tiempo de aburriros en absoluto.

Está a una hora y poquito de Florencia en tren, como Siena (si queréis saber más sobre Siena, os dejo el post que escribí sobre ella en este enlace), y la mayoría de ellos son directos. Además, os dejará prácticamente en el centro de la ciudad, por lo que apenas tendréis que caminar para acceder a los monumentos más importantes. El precio suele estar entre los ocho y diez euros por trayecto.

Índice de contenidos
  1. HISTORIA DE LUCCA: TRAS LAS HUELLAS DE UN IMPERIO
  2. QUÉ VER EN LUCCA: TRAS LAS HUELLAS DE UN IMPERIO
    1. Plaza del Anfiteatro
    2. Plaza Napoleón
    3. Catedral de San Martín
    4. Basílica de San Frediano
    5. Torre Guinigi
    6. Las murallas de la ciudad de Lucca: tras las huellas de un imperio

HISTORIA DE LUCCA: TRAS LAS HUELLAS DE UN IMPERIO

La historia de Lucca ha sido bastante convulsa y los historiadores nunca se han puesto de acuerdo sobre cómo surgió. Lo que sí se sabe es que se desarrolló como ciudad romana a partir del 180 a.C, después se convirtió en ducado longobardo y más tarde en Ayuntamiento independiente y República. Fue de hecho, una de las repúblicas que más se opuso al poder que llegaba de Florencia.

De su pasado romano, quedan algunas pistas en la ciudad, sobre todo en cuanto al trazado en cuadrilátero, con una imposición clara del cardo y el decumano, usuales en todas las ciudades del imperio (Via Fillungo-Cenami y Via San Paolino-Roma-Santa Croce). Con Roma, la ciudad llegó a tener una notable importancia, ya que servía de fortín defensivo para los ataques de los pueblos del norte y estaba situada en la frontera del mismo Imperio Romano.

Una vez el imperio se derrumbó, la historia de la ciudad se ligó a los longobardos, y en la Edad Media se centraron en su oposición a Florencia y las constantes guerras entre unos y otros para obtener el dominio del territorio. Sin embargo, Lucca consiguió ser una república independiente hasta 1799, cuando cayó a manos de las tropas francesas, en las que permaneció hasta 1815.

QUÉ VER EN LUCCA: TRAS LAS HUELLAS DE UN IMPERIO

Lucca es una de las principales ciudades artísticas de Italia. No es para menos. El hecho de que sus murallas, construidas en el siglo XV, nunca tuvieran un objetivo defensivo, ha hecho que su casco histórico haya podido conservarse hasta nuestros días prácticamente intacto. Y esto la hace sumamente especial.

Plaza del Anfiteatro

Es uno de los lugares que más recomiendo visitar en la ciudad y también, uno de los más curiosos. La plaza atestigua el importante pasado romano que tuvo Lucca, por su forma elíptica. Se construyó sobre los restos del antiguo anfiteatro romano (siglo II d.C) en la Edad Media como lugar de reunión para los ciudadanos.

Progresivamente se llenó de construcciones, que se usaron indistintamente como depósito de sal o cárcel. En el siglo XIX, se hizo una remodelación para liberar el espacio y hoy en día mantiene la forma y es un lugar vivaz, lleno de pequeños negocios y encantadores restaurantes.

Plaza Napoleón

Hoy en día es una de las plazas principales de la ciudad. Su origen se remonta al siglo XIV. De hecho, fue Castruccio Castracani, señor de Lucca, el que mandó construir en este lugar una fortaleza y su residencia. Sin embargo, el aspecto actual de la plaza se debe al dominio de Lucca por parte de los franceses, por eso se decidió llamar así. Normalmente, aquí se dan cita diferentes eventos culturales o festivales como el Lucca Summer Festival.

Catedral de San Martín

De origen muy antiguo, la catedral que conocemos hoy se reconstruyó a partir del 1060 y fue completándose a través de los siglos. Su estilo se debe en parte a la influencia pisana, con su catedral y han trabajado en ella grandes artistas como Nicola Pisano (con su Deposición, en la puerta de entrada) o Domenico Ghirlandaio (Virgen con el niño, en el interior). Hay dentro incluso un Tintoretto, La última cena, del 1592.

Pero sin duda, por lo que más merece la pena entrar a la catedral de Lucca es por un monumento fúnebre de Jacopo della Quercia: a Ilaria del Carretto de 1408. Fue mandada a realizar por Paolo Guinigi para su esposa Ilaria y destaca por la belleza delicada de la escultura de la joven, muy realista y ricamente vestida y acompañada por un perrito a sus pies.

Basílica de San Frediano

Es posiblemente uno de los templos religiosos más antiguos de Lucca, ya que ya desde el siglo VI existía en este lugar un edificio dedicado a la oración. Llama la atención el mosaico de estilo bizantino de su fachada representando la Ascensión de Cristo entre ángeles y en presencia de los apóstoles. En el interior, hay obras de Jacopo della Quercia o de Mattia della Robbia.

Torre Guinigi

Es una de las pocas torres que se han podido mantener en el centro de la ciudad (llegó a tener unas 250 en la Edad Media) y además, esta se puede visitar por dentro, para tener unas vistas magníficas de Lucca: tras las huellas de un imperio. La reconoceréis porque tiene un mini jardín con algunos árboles en la cima.

Las murallas de la ciudad de Lucca: tras las huellas de un imperio

Son un ejemplo perfecto de murallas defensivas del siglo XVI, aunque curiosamente nunca se llegaron a utilizar para tal fin, por eso están tan bien conservadas. Estas fueron las últimas a construir, ya que existían murallas en Lucca desde la época romana.

Hoy el acceso desde la muralla a la ciudad, se puede hacer a través de seis puertas pero lo interesante, es que realizan una buena simbiosis con la naturaleza que atraviesan. De hecho, es muy agradable darse un paseo por las murallas contemplando los árboles y la vegetación que las rodean. Os lo recomiendo. Además, lo más probable es que tengáis que atravesarlas para llegar al centro desde la estación de tren y viceversa.

Aunque esto es quizá lo que más me gustaría destacar de esta maravilla toscana, no quiere decir que no tenga mucho más. De hecho, os aconsejo también dejaros llevar y callejear un poco por la ciudad. Es una buena manera de conocer un sitio después de visitar lo principal.

Espero que os haya resultado de utilidad el post y que visitéis Lucca: tras las huellas de un imperio en vuestro próximo viaje a Italia. Os dejo aquí el enlace al Ayuntamiento de la ciudad, como siempre, por si queréis curiosear algún dato más y ¡nos leemos en la próxima entrada!

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